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RELACIÓN DE ARTÍCULOS EN FORMATO PDF (entra)

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ÍNDICE DE ARTÍCULOS POR ORDEN ALFABÉTICO

"Entre tanta niña, su hijo le habría salido mariquita. Mejor así"-2011/11/06-Público [**]
"Los quemaron vivos, atados dentro de la cocina-2011/10/09-El País[**]
El fotógrafo de guerra que no miró a la muerte-2011/08/07-Público [**]
Garzón recusa a los magistrados del juicio de las escuchas-2011/11/04-Público [** ]
Gerardo Antón, 'Pinto', maquis extremeño-2011/07/09-El País [**]
Guillena nombra hijas predilectas a las ‘17 rosas’-2011/12/02-Público [**]
La doble represión de las vencidas-2011/10/31-Público [**]
La Libertaria muere de forma oficial 75 años después-2011/07/12-El País[**]
Las víctimas del franquismo denuncian al Estado español por vez primera ante la ONU-2011/11/12-El País[**]
Mujeres de rojos, vidas silenciadas-2011/10/23-El País[**]
Una imposible resignificación-2011/12/11-ElPaís [**]

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EL PAÍS
DOMINGO - 02-04-2006

La 'fiesta sagrada' de don Carlos

El homenaje franquista en 1962 al principal jurista del nazismo, Carl Schmitt

Manuel Rivas

Estamos en el salón de conferencias del número 1 de la plaza de la Marina Española, sede central del partido único denominado Movimiento Nacional. "Numerosísima concurrencia", dirán las crónicas periodísticas, con la presencia de dos célebres ex ministros de Franco, Serrano Suñer y Fernández-Cuesta, y numerosas personalidades del régimen, junto con miembros de la judicatura y de la jerarquía eclesiástica. Convoca el Instituto de Estudios Políticos. Su director destaca la trascendencia del acto, en el que se va a homenajear a "una de las figuras más ilustres de la ciencia política europea, especialmente vinculada a España". Se trata de Carl Schmitt. Don Carlos, en confianza, para muchos de los presentes, va a ser condecorado e investido como miembro de honor del Instituto, distinción que se concede por vez primera desde que fue creado en 1939, poco después de la victoria franquista. Este organismo fue concebido como una fábrica de ideas de la dictadura, de legitimación del caudillismo, inspirándose en el modelo de abastecimiento intelectual del nazismo. Uno de los primeros directores, Francisco J. Conde, era un discípulo directo de Schmitt. El actual, Manuel Fraga Iribarne, le va a rendir hoy admiración y le presentará como "venerado maestro". Estamos a 21 de marzo de 1962. La celebración tendrá un broche imprevisto.

¿Quién era aquel "venerado maestro" que merecía tal homenaje en la España de 1962? En la presentación se había destacado su condición de profesor catedrático en Colonia y Berlín y su autoridad en Derecho Constitucional. En realidad, así, sin cronología histórica, era una presentación cauta. Carl Schmitt había sido mucho más que todo eso. Había sido conocido como el kronjurist, la corona o el cerebro jurista del III Reich. El principal artífice de la arquitectura jurídica del nazismo. El diseñador del permanente "estado del excepción", para quien la política es sinónimo de guerra, y el adversario o disidente, de enemigo. El teórico del decisionismo, que lleva al límite perverso la máxima de Hobbes: "Autorictas non veritas facit legem" (la autoridad, no la verdad, es la que hace las leyes). Una actualización de esa otra indisoluble unidad marital, la del trono y el altar, en la que el monarca absoluto es ahora un providencial Führer o Caudillo. En la práctica, una justificación de la tiranía con lenguaje futurista, para la sociedad de masas. A diferencia de otras épocas, en las que la marca del tirano era el obsceno desprecio por la ley, la gran operación de ilusionismo histórico de Schmitt es convertir al tirano en "supremo juez", en fuente de derecho, el que con sus pasos va imprimiendo la ley. Tras la caída del III Reich, Carl Schmitt pasó un breve periodo de internamiento, entre 1945 y 1947, en el campo de Berlín-Lichterfelde-Süd y en Núremberg, en calidad de testigo-acusado; un proceso del que consiguió zafarse con esa habilidad de escurridizo que caracteriza muchos de sus movimientos históricos. Sobre esa experiencia escribió Ex captivitate salus, donde aparece un único simulacro de arrepentimiento mediante una frase latina: "Non possum scribere contra eum, qui potest proscribere". No puedo escribir, dice en aparente clave retrospectiva, contra aquellos que pueden proscribirme. Una equívoca exculpación en un maestro de la escritura oblicua. Sorprende ese recurso en un admirador de Melville y conocedor de la respuesta del escribiente Buterbly ante el encargo que violenta su conciencia: "Preferiría no hacerlo". Hubo quien tuvo el valor de decir que no. Por ejemplo, en el campo jurista, el valeroso Hans Kelsen, con quien Schmitt había polemizado sobre la democracia parlamentaria, y que, proscrito, con el estigma de "enemigo", siguió defendiendo la libertad en el exilio. Hubo quien ejerció al menos la resistencia del silencio ante la aplastante maquinaria totalitaria. Schmitt, no. Al contrario. Su aportación a la ascensión del nazismo fue entusiasta y sistemática, y lo fue en el periodo decisivo, entre 1933 y 1936. Con anterioridad había contribuido a minar la República de Weimar, postulando un presidencialismo de excepción que prefiguraba las formas modernas de dictadura. Ya ocupaba Donoso Cortés, y el hechizo del sable, un lugar de honor en su cabeza. Schmitt había ingresado en el partido nazi en 1933 de la mano del filósofo Martin Heidegger, pronto nombrado rector de Friburgo y con quien compartía la voluntad de bajar a la cueva de Platón y apropiarse del proyector de ideas. "¡Quien ama la tempestad y el peligro debe escuchar a Heidegger!", se dijo el 30 de noviembre de 1933 en Tubinga. Ésa era la clase de retórica que excitaba a Schmitt. También se dijo: "Cuando Heidegger habla desparece la niebla delante de nuestros ojos". Eso quizá le importaba menos. Parte del hechizo que ejerció Schmitt sobre muchos tiene que ver con sus dotes para el enmascaramiento. No obstante, cuando le convenía, con el viento a favor, abandonaba el estilo críptico y su prosa avanzaba con peligrosa determinación. El 1 de agosto de 1934, el ya catedrático de Berlín escribe en Deutsche Juristen-Zeitung, principal palestra, la más osada formulación jurídica de la tiranía en los tiempos modernos: "El Führer es el único llamado a distinguir entre amigos y enemigos. El Führer toma en serio las advertencias de la historia alemana, lo que le da el derecho y la fuerza necesaria para instaurar un nuevo Estado y un nuevo orden. El Führer defiende el derecho contra los peores abusos cuando, en el momento de peligro, en virtud de las atribuciones de supremo juez que le competen, crea directamente el Derecho". No se trataba sólo de un agasajo teórico para Hitler. El texto servía para justificar a posteriori las ejecuciones ordenadas por el Führer el 30 de junio de ese año (la llamada noche de los cuchillos largos). Entre los eliminados figuraba una antigua amistad de Schmitt, el canciller Schleicher y su esposa. Más adelante, igualmente contundentes, sus aportaciones irán también orientadas a legitimar la expansión bélica del III Reich. Hay una idea que atraviesa su obra, y es la de la guerra como partera.
"... Y Caín mató a Abel. Así comienza la historia de la humanidad". Ésa es la lapidaria versión de Schmitt. En una conferencia a los estudiantes de Colonia, en 1940, les alecciona para convertir ideas y conceptos en "armas afiladas". Todo su pensamiento está marcado por una impronta belicosa. Incluso la "verdadera" política, que considera inseparable de la dialéctica amigo-enemigo. Tampoco sus abundantes imágenes o metáforas de inspiración religiosa son ajenas a la idea de un teocrático totalitarismo que tanto influirá en sus amigos españoles. No por casualidad encontrará las mayores afinidades en algunos de aquellos que propugnaban "la santa intransigencia, la santa coacción y la santa desvergüenza". Schmitt se define como "un Epimeteo cristiano". Epimeteo desoye el consejo de su hermano Prometeo y se esposa con Pandora, quien abrirá la jarra o caja de la que saldrán las fuerzas devastadoras. "Yo soy católico no sólo de acuerdo con mi religión", dice en 1948, "sino también de acuerdo con mi origen histórico, y, si se puede decir así, de acuerdo con mi raza". La más acabada construcción de su identidad es el carácter de katechon. Ser un katechon. Un concepto extraído de la apocalíptica cristiana, y en concreto de uno de los textos más enigmáticos del Nuevo Testamento, la segunda Carta a los Tesalonicenses, atribuida a san Pablo. Hay un poder o persona (ho katechon) que frena la llegada del "impío" (ho anomos). Un poder que "mantiene a raya" al diablo. Aquel que se arroga el papel de katechon, y es el caso de Schmitt, estaría cumpliendo una misión providencial, sagrada. Así que no es casual que en el homenaje que los jerarcas franquistas le rinden en marzo de 1962, don Carlos invoque a la providencia y hable de una "fiesta sagrada en el crepúsculo de la vida". ¿Qué había sido de él, del kronjurist o crown jurist del nazismo, antes de llegar a la celebración del crepúsculo en España?

Falsedad amable
Una falsedad biográfica amable con Carl Schmitt le sitúa fuera de juego a finales de 1936 debido a intrigas interiores del nazismo. No obstante, contó siempre con la protección del todopoderoso Göring. Continuará siendo profesor en la Universidad de Berlín y consejero prusiano hasta el fin de la guerra. Pero el resto no será en absoluto silencio. Su actividad como propagandista del modelo jurídico nazi será intensa y se extenderá hasta casi el final de la contienda por la Europa dominada o afín. En el homenaje de 1962 hace una velada alusión a su estancia en Madrid veinte años antes, es decir, en 1942, el momento de mayor presión para que España se implique plenamente en la guerra. Hay un rastro que lo sitúa entonces como secretario del Instituto Alemán de Cultura en Madrid. "En representación de este Centro y de la Embajada Alemana" (Arriba, 22 de abril de 1942), asiste a un cónclave que inaugura un capo del derecho fascista italiano, Giuliano Mazzoni. ¿Fuera de juego? En realidad, ¿cuál es la misión providencial que lleva a Schmitt a Madrid precisamente en esas fechas?
"Nunca olvido que mis enemigos personales son también los enemigos de España", escribirá a Francisco J. Conde en una carta fechada el 15 de abril de 1950. "Es ésta una coincidencia que eleva mi situación privada a la esfera del espíritu objetivo". Juan Donoso Cortés (1809-1853) es la clave de la temprana relación de Carl Schmitt (1888-1985) con España, o mejor sería decir, con su pensamiento reaccionario. El marqués de Valdegamas había sido un alegre liberal extremeño en su juventud. Hasta que, en su propia expresión, se hizo "un peregrino de lo Absoluto". Un peregrino tan amargado, y que miraba con tanto asco a la pecadora humanidad, que le llegó a parecer merecedora de los periódicos sacrificios purificadores de la sangre. Una orgía de malhumor reaccionario la de Donoso que escandalizaba al mismísimo Menéndez Pelayo (reaccionario, sí, pero más sobrio), quien se horroriza ante algunas afirmaciones del marqués. Por ejemplo: "Jesucristo no venció al mundo ni por la santidad de su doctrina ni por los milagros ni profecías, sino a pesar de esas cosas". Delirante, pensaba el ortodoxo Menéndez Pelayo. Pero acontecimientos históricos posteriores en España, como la bendición episcopal y papal de la espantosa guerra de 1936 como "Santa Cruzada", llevarían la marca de ese delirio.

Tríada doctrinal
Para Carl Schmitt, el sinarquista Joseph de Maistre, el tradicionalista Louis de Bonald y el fundamentalista católico Donoso Cortés configuran la tríada doctrinal sobre la que levantar "el nuevo orden" de un totalitarismo de cuño teocrático. La nueva versión del Sacro Imperio. Donoso Cortés había sido el autor del único gran discurso que el integrismo absolutista español del siglo XIX consiguió exportar con cierto éxito al resto de Europa. No es de extrañar. El llamado Discurso sobre la dictadura, pronunciado el 4 de enero de 1849 en el Congreso de los Diputados, es una de las intervenciones más espantosas, en el sentido de estremecer, de las que seguramente se pronunciaron nunca en una cámara de la representación popular. Los bravos y aplausos de la mayoría conservadora forman parte vibrante del discurso. Donoso no duda en asimilar la dictadura a un hecho divino, a una orden de la providencia. Rancio en el contenido, el impacto del discurso, el eco que alcanzó en la Europa conservadora, tiene que ver con el estilo directo y apodíctico y su remate intimidatorio. Es probablemente el primer discurso fascista en el sentido moderno. Ya a principios de los años veinte había encandilado a Carl Schmitt, nacido en Plettenburg, Westfalia, en un ambiente católico muy conservador. En 1929, el profesor y jurista alemán comparece por vez primera en Madrid para pronunciar una conferencia. ¿De qué habla? Viene a redescubrir Donoso Cortés a los españoles: "Se trata de escoger entre la dictadura que viene de abajo y la dictadura que viene de arriba: yo escojo la que viene de arriba, porque viene de regiones más limpias y serenas; se trata de escoger, por último, entre la dictadura del puñal y la dictadura del sable: yo escojo la dictadura del sable, porque es más noble [¡bravo, bravo!]". El interés por la historia de España tiene otro referente. En uno de los textos en que destila antisemitismo, utiliza como precedente la expulsión de los judíos en el periodo de los Reyes Católicos.
He aquí el curioso círculo que traza la historia. El demiurgo en el que se inspiran los juristas del franquismo para presentar el ilegítimo régimen como una creatio a Deo ("Franco, caudillo de España por la gracia de Dios"), está a su vez inspirado en el ideario enloquecido de un reaccionario español de la primera mitad del siglo XIX. Además de la comunidad de ideas, en él encontró Schmitt el rasgo principal que debe caracterizar a un führer, duce o caudillo: "la ferocidad del discurso". Liberal en sus años mozos, la crítica al liberalismo por Donoso llegará a expresarse con una ferocidad extrema, esa que le lleva a asociar la dictadura con la forma de gobierno que corresponde a la ley divina y natural.
Pero hay un trazo del liberalismo político que concentra todo su desprecio, toda su repulsión. El liberalismo es... frívolo. ¡Frívolo! ¡Dios, qué repugnancia! He ahí una marca de Donoso en Schmitt y que éste subraya muy pronto en su crítica al sistema liberal y a las democracias parlamentarias. La frivolidad. He ahí el terrible pecado, equivalente al relativismo en religión, según el Syllabus. Un híbrido de Donoso y Schmitt, Eugenio Montes, primero mascarón de proa intelectual contra la II República y luego botafumeiro del dictador, publicará en 1934 el Discurso a la catolicidad española, tan celebrado por la derecha de la época, en el que deja claro que no cabe concesión alguna a la forma de gobierno: "Todo relativismo, por el hecho de serlo, ya es anticatólico. Convertir la relatividad en norma ideal o hábito de conducta equivale a entregarle el alma al demonio". ¿Por qué toda la ira totalitaria se concita en esa idea cascabelera de "frivolidad" hasta convertirla en el peor de los insultos? La "frivolidad" liberal pretende que la política sea un campo neutro, tratando de evitar la confrontación. Pero la política "en serio", para los Donoso de ayer y de hoy, es eso precisamente: la confrontación con el enemigo. Y si no hay enemigo a la vista, hay que buscarlo. Ya aparecerá.

Muchos sobreentendidos
"Es una coincidencia significativa que el impulso sincero de investigación me haya conducido siempre a España", dice don Carlos el 21 de marzo de 1962 ante las élites del franquismo. Y habla, cómo no, de la guerra: "Veo en esta coincidencia casi providencial una prueba más de que la guerra de Liberación Nacional de España es una piedra de toque". Los presentes comparten muchos sobreentendidos. En realidad, este reconocimiento no es un hecho excepcional. En 1952, la revista Arbor, dependiente del Consejo de Investigaciones Científicas y uno de los medios más relevantes de expresión de la intelectualidad franquista, publica la exégesis 'Carl Schmitt en Compostela', escrita por el romanista Álvaro D'Ors, miembro destacado del Opus Dei y catedrático en la Facultad de Derecho de Santiago. Será también aquí, en 1960, donde la editora Porto y Cía. publique la versión española de Ex captivitate salus (Experiencias de 1945-47). El libro es recibido y comentado por la prensa de la época con ciertos honores. La obra fue traducida al castellano por su única hija, Ánima, casada con un catedrático de Historia del Derecho, Alfonso Otero, a quien había conocido en Alemania. Esta edición española incluye como novedad un interesante prólogo que Schmitt escribió en Casalonga, una casa de campo en las afueras de Santiago, en el verano de 1958. Trece años después del hundimiento del III Reich, no hay en ese prólogo ni una nota, ni una gota de arrepentimiento, ni una alusión a los horrores de la guerra y a la política de exterminación racial conocida como Holocausto. El único campo de concentración del que se habla es aquel en el que estuvo internado un breve periodo de tiempo después de la guerra y el único lamento es el que denuncia la "criminalización" de la Alemania vencida. A principios de los sesenta, en las veladas compostelanas, Carl Schmitt, tan crítico siempre con la democracia norteamericana, empieza a mostrar un inusitado interés por un político llamado Barry Goldwater, antiguo soporte de McCarthy y senador por Arizona. ¿Qué opinan de Goldwater?, pregunta don Carlos a sus amigos españoles. Este Goldwater será padrino político de Ronald Reagan e inspirador del neoconservadurismo.

Cañón de largo alcance
Volvamos a Madrid, a la plaza de la Marina, en 1962. Manuel Fraga Iribarne elogia el pensamiento de Carl Schmitt, "hoy más vigente que nunca", y expone una síntesis perfecta: "La política como decisión, la vuelta del poder personalizado, la concepción antiformalista de la Constitución, la superación del concepto de legalidad... son estas cotas ganadas de las que no se puede volver atrás". Todo el discurso del director del Instituto y de la ceremonia, él mismo investido de la condición de jurista, es una apología del kronjurist. "La ley es algo así como un cañón de largo alcance", había escrito Manuel Fraga en la Revista General de Legislación y Jurisprudencia en 1944. Ahora, el jurista con visión de artillero, en vísperas de ser nombrado ministro de Información de la dictadura, coloca la condecoración en la solapa del "venerado maestro" Carl Schmitt. Y subraya emocionado que éste es "un momento culminante de su carrera". Tras la salva de aplausos habla don Carlos. El hombre de la sombra se convierte en centro. Tiene 74 años; se conserva bien, robusto, y sabe que el uso solemne del lenguaje le va a hacer crecer en estatura ante una audiencia entregada. Hacer notar el "poder presencial" que le atribuyó su antiguo amigo y camarada, el escritor Ernst Jünger. Él sí que parece plenamente consciente de lo que está viviendo. El hecho insólito en el orbe de que se esté condecorando en 1962 al principal jurista del III Reich. Al fin va a transgredir en público la consigna que se marcó después del hundimiento nazi: refugiarse en la cripta del silencio. En España encuentra su refugio intelectual y, en gran manera, vivo y triunfante, su modelo de Estado. El escenario donde ejemplificar la derrota de la democracia parlamentaria. Incluso puede gozar, como cuando se encuentra con reaccionarios cultos como D'Ors, con la retórica propia de un reducto imaginario del Sacro Imperio. Al igual que al anfitrión, no se le escuchará ni una sola palabra de autocrítica ni un trazo de duda o incertidumbre. Será él quien haga su mejor elogio. A diferencia del fogoso predecesor, él habla con calma, realza las escogidas palabras para que aflore ese "poder presencial" del que habló Jünger. Habla con ademán litúrgico. ¿Qué ha dicho? "Una fiesta sagrada". Si, Carl Schmitt, don Carlos, proclama que este reencuentro con sus amigos españoles es "una fiesta sagrada en el crepúsculo de la vida". En ese momento, justo en ese momento, y según el testimonio extasiado del escritor falangista Jesús Fueyo, "se fue la luz". La prensa de la época destacó el acontecimiento. Se habló en grandes caracteres del homenaje a Carl Schmitt. Distintos medios reprodujeron una entrevista publicada inicialmente por Arriba "por su gran interés", seguro eufemismo del mecanismo "de obligada inserción". "Es posible que todos los países europeos tengan que acreditarse ante España", decía Schmitt. Pero en ningún medio, en ningún periódico, se informó del apagón. Nadie contó entonces que justo cuando el jerarca prendía la insignia en el pecho de don Carlos, el salón de actos de la sede del Movimiento Nacional se quedó a oscuras. Completamente a oscuras.

PÚBLICO
Domingo, 15 de enero de 2012

"La mejor parte del país fue la que se alzó el 18 de julio"

Ministro con Franco, Manuel Fraga siempre reivindicó el golpe de Estado de 1936.

"Es evidente que el glorioso alzamiento popular del 18 de julio de 1936 fue uno de los más simpáticos movimientos político-sociales de que el mundo tiene memoria. Los observadores imparciales y el historiador objetivo han de reconocer que la mayor y la mejor parte del país fue la que se alzó, el 18 de julio, contra un Gobierno ilegal y corrompido, que preparaba la más siniestra de las revoluciones rojas desde el poder".
La frase la escribió Manuel Fraga Iribarne, muerto hoy en Madrid a los 89 años, hace poco más de 50 desde la Oficina de Información Diplomática. Gran defensor de la dictadura franquista, que nunca llegó a condenar de forma expresa —tampoco lo ha hecho el partido que fundó, AP, transformado luego en el PP—, inicio su carrera política subido a la ola del golpe de Estado de 1936. Ocupó el Ministerio de Información y Turismo entre 1962 y 1969, siete años marcados por la Ley de Prensa, la censura y el fomento del turismo —incluso bañándose en Palomares para corroborar que las aguas no estaban contaminadas de radioactividad— como una de las bases de la economía española.
Durante el periodo en el que Fraga fue ministro se produjo el fusilamiento, en 1963, del dirigente comunista Julián Grimau tras un proceso carente de pruebas acusatorias de unos presuntos delitos ocurridos treinta años antes, durante la Guerra Civil.
Al ser detenido, Grimau fue detenido y trasladado a la Dirección General de Seguridad. Allí fue arrojado a un callejón desde un segundo piso, una caída que le produjo graves lesiones en el cráneo y en ambas muñecas. Según el relato de Grimau, en un momento de la sesión de tortura a la que fue sometido por sus interrogadores, fue agarrado y arrojado por la ventana. Estaba esposado con las manos delante. El ministro de Información, Fraga, aseguró que Grimau recibió un trato exquisito y que en un momento de su interrogatorio se encaramó a una silla, abrió la ventana y se arrojó por ella de forma "inexplicable" y por voluntad propia.

Ruano
Hubo más: el 17 de enero de 1969 fueron detenidos en Madrid cuatro estudiantes acusados de haber repartido propaganda contra el régimen franquista: Enrique Ruano, María Dolores González Ruiz, Abilio Villena y José Bailo. Ruano emula a Grimau: muere en el acto tras caer al patio interior del piso de la calle de General Mola donde había sido trasladado por la policía para efectuar un registro.
En 2007 dijo que el franquismo "sentó las bases para una España con más orden"
Fraga intentó por todos los medios atribuir la causa de la muerte a la debilidad psicológica del detenido. Para ello presenta un supuesto “diario” del estudiante en el que, según el entonces ministro de Información y Turismo, se demuestra que Ruano sufría fuertes depresiones y estaba obsesión por el suicidio.

Los sucesos de Vitoria
Asimismo, Manuel Fraga era responsable de la Policía como ministro de la Gobernación durante los sucesos de Vitoria de marzo de 1976, en los que cinco trabajadores fueron asesinados y otros cien heridos por la Policía Armada.
El 3 de marzo de 1976 era una fecha señalada en Vitoria. En enero, unos 6.000 trabajadores habían iniciado una huelga contra del decreto de topes salariales y en defensa de mejores condiciones de trabajo, y aquel día el paro era total. A las cinco de la tarde estaba convocada una asamblea general en el lugar de costumbre, la iglesia de Zaramaga. Pero, en aquella ocasión, la Policía no estaba por la labor. Al menos, eso cabe deducir de una conversación grabada entre un mando y un agente que aún se conserva. "Haga lo que le había dicho"... "­Si me marcho de aquí, se me van a escapar de la iglesia"... ­"Oye, no interesa que se vayan de ahí"... "Mándenos refuerzos, si no, no hacemos nada; si no, nos marchamos de aquí; si no, vamos a tener que emplear las armas de fuego". Y así fue.
La Policía asaltó la iglesia con 5.000 almas en su interior con gases lacrimógenos y material antidisturbio. Muchos de los congregados, presos del pánico, intentaron escapar por las salidas laterales y la puerta principal, donde les esperaban los agentes y sus disparos indiscriminados. Las balas ciegas segaron la vida de cinco personas: Pedro María Martínez Ocio, de 27 años; Francisco Aznar Clemente, de 17 años; Romualdo Barroso Chaparro, de 19 años; José Castillo, de 32 años; y Bienvenido Pereda, de 30 años. Otras cien personas cayeron heridas."¡Buen servicio!", dejó grabado un mando policial. "­Dile a Salinas que hemos contribuido a la paliza más grande de la historia. ­Aquí ha habido una masacre... ­Pero, de verdad, una masacre".

No será investigado
La muerte de Fraga se produce apenas unos pocos días después de que la Comisión por la Recuperación da Memoria Histórica (CRMH) de A Coruña intentara que el ministro franquista formara parte de la causa que instruye la jueza argentina María Servini por los crímenes del franquismo.
Una época que, según dijo Fraga en 2007, sentó "las bases para una España con más orden". Para ensalzar la figura del caudillo el expresidente gallego llegó a recordar lo que en su día ocurrió en Francia con Napoleón. "Al día siguiente de matarlo era un estropajo, pero cincuenta años después lo trajeron a París, es su héroe nacional y preside el Panteón de Hombres Ilustres", evocó para matizar: "No digo que con Franco vaya a ocurrir lo mismo, sino que las figuras de ese calibre no se pueden juzgar hasta pasado un cierto tiempo".

EL PAÍS
Domingo, 11 de diciembre de 2011

Una imposible resignificación

SANTOS JULIÁ

EL PAÍS -
El 25 de enero de 1942 realizó el general Franco una visita a la abadía benedictina de Montserrat. Allí, el abad mitrado, Antoni Maria Marcet, rodeado de obispos y superiores de órdenes religiosas, lo recibió como "instrumento de la Providencia", agradeciendo a sus ejércitos, victoriosos "contra la furia de sus enemigos", la devolución a los monjes de "sus templos y hogares y con ellos el ejercicio de los derechos de cristianos y españoles". Franco, entronizado en la basílica bajo palio y en loor de multitud, recordó la Cruzada y mostró su alegría por haber liberado "a España de las hordas rojas".

De nuevo bajo palio, de nuevo rodeado de cardenales, obispos y monjes, de nuevo en loor de multitud, el 1 de abril de 1959, Franco visitó otra abadía benedictina, recién construida en roca viva, bajo una cruz colosal erigida a la memoria de los caídos en la Cruzada. Allí, ante otro abad mitrado, Justo Pérez de Urgel, y su ilustre y nutrida audiencia, sentenció una vez más: "La anti-España fue vencida y derrotada".
Y ahora, tantas décadas después de tan gloriosas efemérides, una comisión de expertos propone a un gobierno en funciones, incapaz de resolver por sí mismo el futuro de aquel horror de monumento, que negocie con la Iglesia católica el traslado del cadáver del general allí enterrado, de manera que se proceda a "resignificar" todo el conjunto monumental como lugar de reconciliación y de memorias compartidas. Donde los fundadores erigieron un monumento a la gloria de los que dieron su vida por Dios y por España, los expertos, previo el obligado trabajo de resignificación, quieren fundar, "sin destruir ni cambiar nada", un Memorial a las víctimas de "los dos bandos".
¿Puede dotarse a una gigantesca cruz sobre una enorme basílica de un significado no ya distinto sino contrario a lo que en sí misma significa? ¿Cabe la "relectura" de un monumento extrayendo de él un sentido contrario al que se deriva de su texto en piedra? Los expertos dicen que sí, porque "como no son las piezas, los soportes, quienes poseen la fuerza comunicativa sino el relato que emana de su fundación, lo que procede es un discurso que desvele el significado global del proyecto".
O sea, las piezas y sus soportes, la colosal cruz y la basílica, son mudas, no dicen nada; lo que importa no es lo que en sí mismas significan, sino el relato que acompañó su fundación. Cambiemos, pues, de relato, y cambiará el significado del monumento.
No será "empresa fácil", escriben, y por eso proponen abordar esa resignificación del Valle "de una manera global", con una "actuación integral" que proporcione a los visitantes la relectura completa del conjunto monumental. Para lograrlo, los expertos sugieren la construcción de un Centro de Interpretación, situado a la entrada de la basílica, de la que se habrá retirado el cadáver del general Franco. El visitante, antes de entrar en lugar sagrado, habrá de tomar una especie de ducha laica, impartida en el Centro, de la que saldrá empapado de relectura y de resignificado. Y ¿quiénes serán los que impartan esa relectura, quiénes serán los muñidores de la resignificación? De eso nada se dice, pero es curioso que encarguen la tarea de resignificación a un centro oficial que necesariamente habrá de estar bajo control del Estado.
Dejando aparte discusiones teóricas sobre los límites de la interpretación y representación del pasado -ni aunque se arrepintieran todos los nazis se podría nunca reinterpretar Auschwitz como lugar de reconciliación- una cosa es clara en esta propuesta: los estragos que han provocado las amenidades posmodernas cuando reducen la realidad, pasada o presente, a mera construcción discursiva. Pues por mucha relectura y mucha resignificación que caiga sobre sus piedras, el Valle de los Caídos nunca será un monumento a la reconciliación ni un lugar de memorias compartidas. Es el monumento erigido al triunfo de la Nación Católica por un dictador, tras una devastadora guerra civil, resignificada, ella sí, como Cruzada en el relato mítico de los obispos. Eso fue en su origen, eso era a la muerte del dictador, eso es hoy, y eso será siempre que, bajo la sombra y el peso de la cruz, se mantenga en pie la abadía y no se derrumbe la basílica.
Hay, con todo, en el informe un motivo de esperanza para el futuro: el conjunto amenaza ruina y serán necesarios millones de euros para taponar las filtraciones de agua en la basílica y rehabilitar el deterioro de los grupos escultóricos. Dejemos, pues, que la madre naturaleza siga su curso y resignifique por sí sola como campos de soledad, mustio collado, todo el conjunto monumental. Abandonemos, con o sin Franco en su tumba, aquellos parajes a las nieves del invierno y a los soles del verano hasta que surja otro poeta que cante: "Este llano fue plaza, allí fue templo
Mira mármoles y arcos destrozados / mira estatuas soberbias que violenta / Némesis derribó, yacer tendidas / y ya en alto silencio sepultados / sus dueños celebrados..."
Nunca lucirá más hermoso que en sus ruinas el Valle de los Caídos.

PÚBLICO
Viernes, 2 de diciembre de 2011

Guillena nombra hijas predilectas a las ‘17 rosas’

OLIVIA CARBALLAR Sevilla
Una a una. Con sus nombres y apellidos. Las conocidas como 17 rosas andaluzas, las 17 mujeres que los falangistas fusilaron en 1937, durante la Guerra Civil, tras ser paseadas con las cabezas rapadas y obligadas a ir a misa, son desde ayer hijas predilectas de su pueblo, Guillena (Sevilla): Eulogia Alanís García, Ana María Fernández Ventura, Antonia Ferrer Moreno, Granada Garzón de la Hera, Granada Hidalgo Garzón, Natividad León Hidalgo, Rosario León Hidalgo, Manuela Liánez González, Trinidad López Cabeza, Ramona Manchón Merino, Manuela Méndez Jiménez, Ramona Navarro Ibáñez, Dolores Palacios García, Josefa Peinado López, Tomasa Peinado López, Ramona Puntas Lorenzo y Manuela Sánchez Gandullo.
El Ayuntamiento aprobó por unanimidad, en un pleno extraordinario, la concesión del título póstumo a instancias de la asociación que desde hace años está luchando por recuperar sus cuerpos, aún en una fosa común en el cementerio de la localidad vecina de Gerena, para darles un enterramiento digno. Se trata, además, de uno de los escasos homenajes públicos que las instituciones han realizado a mujeres represaliadas.

Hallazgo

“Es un honor y el mejor impulso que hemos podido recibir para comenzar mañana”, explicó Lucía Sócam, sobrina nieta de Granada Hidalgo. Mañana es hoy, cuando los familiares esperaban poder iniciar la exhumación, retrasada desde hace ya un par de días a la espera de un nimio trámite municipal. “Estas mujeres fueron despojadas de sus propios valores de libertad, justicia, tolerancia... Se merecen este reconocimiento público para que sus nombres y sus vidas nunca caigan en el olvido”, reza el documento que la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica 19 Mujeres de Guillena –dos de ellas recibieron un indulto– registró en el Ayuntamiento.
“Es de justicia el reconocimiento de la valentía, lealtad y solidaridad de quienes sufrieron y murieron por la defensa de la legalidad de la Segunda República, la libertad, la democracia y la justicia social”, respondió el alcalde, el socialista Lorenzo José Medina.
Ha costado años, esfuerzo y momentos de frustración para los familiares, que han tenido que luchar contra el silencio y el miedo todavía palpable 74 años después. Ahora ven más cerca que nunca el hallazgo de estas mujeres, asesinadas porque sus maridos o familiares estaban vinculados supuestamente a partidos y sindicatos de izquierda. La asociación está pendiente de recibir los 40.000 euros concedidos provisionalmente por la Junta de Andalucía para la exhumación y las posteriores pruebas de ADN, para las que han dado su autorización los familiares de todas las víctimas.
En las catas fueron hallados restos de huesos amontonados, restos textiles como corchetes, algún botón o pedazos de suelas de goma, y casquillos de bala. Los familiares, ayer, no cabían en sí.

EL PAÍS (La comunidad)
Sábado, 12 de noviembre de 2011

Las víctimas del franquismo denuncian al Estado español por vez primera ante la ONU

La denuncia obedece a la negativa sistemática del Estado español de buscar a los desaparecidos.

Memoria Histórica | Tercera Información
El pasado 2 de Noviembre, las víctimas del franquismo formalizaron una denuncia ante la oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas, con sede en Ginebra (Suiza) como única vía urgente ante la lentitud de los tribunales españoles y otras instancias internacionales y ante la negativa del Estado español a cumplir su labor de búsqueda de todos los desaparecidos, labor que se deja en manos de asociaciones ciudadanas con anterioridad a la aprobación de la Ley de Memoria Histórica.
En el documento se pide al Relator Especial para la Prevención de la Tortura y otros Tratos Inhumanos, el argentino Juan Méndez, que actúe de manera urgente "para poner fin al sufrimiento de los familiares que siguen sin saber donde se encuentran sus seres queridos, muchos de ellos en situación de “especial riesgo al tratarse de personas de avanzada edad”. El autor del texto es Miguel Ángel Rodríguez Arias, autor a su vez del caso de los ‘Niños Perdidos. Crímenes contra la Humanidad’ y de las primeras investigaciones jurídicas sobre los desaparecidos del franquismo.
Varias asociaciones de Memoria Histórica y colectivos de víctimas han suscrito este texto y"no descartan acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo o el Relator ONU para la prevención del genocidio".
Las víctimas fundamentan su petición de “acción urgente” en la persistencia de “trato inhumano, cruel y degradante” por parte de Gobierno hacia varios miles de familiares directos de los desaparecidos de la dictadura franquista (casos de las fosas comunes clandestinas y de los niños víctimas de desaparición forzada), por no cumplir su deber en la localización de los restos mortales de al menos 113.000 víctimas desaparición forzada abandonados en fosas comunes clandestinas y de cientos de desaparecidos en combate en escenarios como la batalla del Ebro con restos mortales directamente insepultos, lo que viola el Segundo Protocolo de la Convención de Ginebra y la Convención de la Haya de 1898.
Una vez presentada la denuncia, el Relator –que es el que tiene competencias inmediatas ante una situación de sufrimiento-, podría iniciar en cualquier momento un procedimiento de investigación in situ, es decir, viniendo a España y acudiendo a los lugares donde se sabe están las fosas clandestinas, además de entrevistarse con los familiares. También podría optar por dirigirse por escrito al Gobierno para pedirle explicaciones de lo que está sucediendo.

EL PAÍS
domingo, 06 de noviembre de 2011

"Entre tanta niña, su hijo le habría salido mariquita. Mejor así"

Una monja de la clínica San Ramón comunicó a unos padres la supuesta muerte de su bebé de cuatro días - Cuarenta años después lo ocurrido consta como aborto

NATALIA JUNQUERA / JESÚS DUVA - Madrid
Era el quinto hijo y el primer y esperado varón del matrimonio Rubio Arribas. Nació el dos de marzo de 1971 en la clínica San Ramón de Madrid. "Está un poco bajo de peso. Hay que llevarle a la incubadora, pero usted váyase a casa y ya la llamaremos", le dijeron a la madre. Gloria Arribas insistió en ir a ver y dar de mamar todos los días a su hijo. "Al cuarto día, le dijeron que había muerto. Mi madre no entendía nada, porque lo había visto unas horas antes y estaba perfectamente. '¿Pero de qué?', preguntó llorando. Y entonces el doctor Eduardo Vela Vela, director de la clínica, le dijo a mis padres: 'Ha muerto de un enfriamiento. Como se empeñó usted en sacarlo de la incubadora para darle de mamar, se ha enfriado'. Encima, le echó la culpa a mi madre", relata Gloria Rubio Arribas, de 50 años, que busca ahora a su hermano, convencida de que no murió, se lo robaron.
Cuando pidieron ver el cadáver, como en tantos otros casos denunciados en fiscalías de toda España, el personal de la clínica San Ramón les dijo que era "imposible". "Nosotros nos encargamos de todo. Ya está dada la orden en el cementerio de La Almudena, es el procedimiento habitual", recuerda Gloria que le dijeron a sus padres. "Mi familia protestó. Mi tío, que era un militar muy influyente entonces, dijo que cómo era posible que lo fueran a enterrar ya donde le diera la gana al hospital, cuando la familia tenía un panteón. Años después, mi tía nos dijo que él había intentado hacer algo, pero que alguien le había dicho: 'Gregorio, no toques este tema, olvídate".
En el pasillo de la clínica, Gloria Arribas y Antonio Rubio lloran desconsolados cuando pasa una monja. "Les preguntó a mis padres por qué lloraban, y mi madre le contó que les acababan de decir que su bebé había muerto. '¿Tienen más hijos?', preguntó la monja. 'Sí, cuatro niñas', respondió mi madre. 'Pues ya tiene bastantes. Piense que hay gente que no tiene ninguno y que entre tanta niña, además, le hubiese salido mariquita. Mejor así".
El matrimonio salió del hospital sin el niño. "Fue muy triste porque el día que nació nos habían llamado para decirnos que teníamos un hermanito rubio guapísimo y cuando llegaron a casa nos tuvieron que explicar que ya no, que había muerto...", relata Gloria, que entonces tenía 10 años. "Mi madre no paraba de llorar. Se obsesionó. Y mi padre, que vio que aquello iba a acabar con ellos, decidió un día guardar todos los papeles en un arcón y decir que no se hablaba más del tema. Y así se hizo".
En aquel hogar no se volvió a hablar del niño - "mi madre solo lo hacía cuando no estaba mi padre"- hasta que empezaron a ver en medios de comunicación casos similares de familias a las que años atrás les habían dicho en aquel mismo hospital o en otros que su hijo había muerto y que ellos se "encargaban de todo". Gloria, la hermana mayor, decidió empezar a investigar.
"La primera parada fue el Registro Civil. Cuando nació mi hermano le dijeron a mi padre que ellos hacían este trámite. Así que fui allí a buscar una partida de nacimiento suya. No existía. Tampoco de defunción. Me sugirieron que mirara en el legajo de abortos, y fui, pese a que mi hermano había vivido cuatro días, dos más que las criaturas abortivas". Y allí estaba. Con la fecha de nacimiento cambiada y pese a que a la clínica había cobrado a los padres cuatro días de incubadora (1.200 pesetas, 7,2 euros). Un detalle de avaricia que hoy puede servir de prueba para la investigación del caso, que lleva la fiscalía de Madrid gracias a que Antonio Rubio pidió una factura antes de abandonar aquel hospital y la guardó toda su vida.
"Cuando empecé a buscar, creo que lo hice con la esperanza de comprobar que mi hermano había muerto de verdad, que no nos habían engañado. Pero cada papel que pedía era una nueva irregularidad, cambiaban las fechas, los médicos...El día que me dieron el legajo de abortos, me quedé allí sentada, en shock, dos horas. No me podía creer que esto nos hubiera pasado a nosotros. No me podía creer, como mi padre no quiso creérselo tampoco, que médicos y monjas pudieran hacer algo así", explica Gloria, que enseñó toda su documentación al fiscal el pasado 13 de abril. "Mis padres habían decidido que mi hermano naciera en el San Ramón y no en casa o en un hospital público porque pensaron que era lo mejor de lo mejor. Y mira lo que pasó. Mi madre me contó, además, que aquel mismo día se había muerto el bebé de una señora que estaba en otra habitación. A lo mejor también lo robaron".
El padre de Gloria ya ha muerto. Su madre vive con angustia la búsqueda. Gloria admite que el asunto les obsesiona. "Cuando veo en las noticias que ha muerto un hombre de 40 años en un accidente de coche, pienso que puede ser mi hermano. Otras veces imagino las barbaridades sobre nosotros que pueden haberle contado sus padres adoptivos. Durante mucho tiempo, el único consuelo era pensar que había ido a parar con una familia bien posicionada que quería tanto un bebé que había pagado por él. Pero hemos oído casos de niños que dieron con familias que les maltrataban... Lo cierto es que aunque no esté en nuestro libro de familia, a ese niño ni nos lo inventamos, ni lo soñamos. Mi madre fue a verle cuatro días. Y cuatro días le cobraron de incubadora".

Investigaciones en punto muerto


- Las familias que creen que fueron víctimas de un caso de robo de bebés y que así lo han denunciado en las fiscalías de toda España han convocado concentraciones de protesta para el próximo miércoles en varias ciudades españolas ante la decisión de algunos fiscales de archivar muchos casos. Serán en Madrid (en la plaza de Jacinto Benavente), Málaga (en la puerta de la Ciudad de la Justicia), Valencia (ante los juzgados) y Alicante (frente a los juzgados de Benalua).
- "Queremos que todos los casos sean investigados exhaustivamente", piden las distintas asociaciones de afectados. "Queremos una respuesta, saber la verdad".
- El lema con el que acudirán a las protestas, Todos los niños robados son también mis niños, pretende involucrar a personas no afectadas por esta situación en sus demandas. "Nuestras tragedias no son solo tragedias familiares, son tragedias de toda la sociedad. Hasta que la sociedad completa no asuma que todos deberíamos estar implicados en esta búsqueda de los niños y los culpables paguen por ello, estaremos viviendo en una sociedad enferma", asegura la presidenta de SOS Bebés Robados, Soledad Monzón Ruiz.
- Los fiscales han archivado masivamente casos de niños robados por falta de indicios o prescripción de los posibles delitos. Por ejemplo, en Madrid, donde el fiscal jefe recibió más de 200 denuncias, se han archivado cerca de 65. El paso del tiempo impide, además, la obtención de pruebas o testimonios. Los supuestos restos de muchos de esos niños fueron trasladados a los diez años del fallecimiento a un osario común, lo que impide exhumaciones para extraer muestras de ADN.

PÚBLICO
viernes, 04 de noviembre de 2011

Garzón recusa a los magistrados del juicio de las escuchas

Argumenta, como en el caso del franquismo, que se contaminaron al participar en la instrucción

ÁNGELES VÁZQUEZ
¿Es posible que un magistrado no se contamine de cara al futuro juicio, si ha resuelto los recursos presentados contra la labor del instructor de un procedimiento y, al hacerlo, ha hecho suyos sus argumentos? El Tribunal Supremo entiende que sí y la defensa del juez Baltasar Garzón vuelve a sostener que no. Por eso, como hizo en la causa de los crímenes del franquismo, recusó a cinco de los siete magistrados designados para juzgarle por las escuchas del caso Gürtel.
Se trata del presidente de la Sala de lo Penal, Juan Saavedra, y los magistrados Julián Sánchez Melgar, Perfecto Andrés Ibáñez, José Ramón Soriano y José Manuel Maza. Es decir, quienes formaron la Sala que admitió a trámite la querella del exfiscal de la Audiencia Nacional Ignacio Peláez, que entendió que se habían vulnerado sus derechos constitucionales al ser grabada la conversación que mantuvo con el cabecilla de la trama Gürtel, Francisco Correa, para preparar la defensa de su cliente, el imputado en esa causa José Luis Ulibarri.
Además, en el caso de Perfecto Andrés, el incidente añade el artículo que publicó en el número de julio de la revista de Jueces para la Democracia, en el que, en opinión de la defensa, adelanta la condena del magistrado. Andrés Ibáñez intentó apartarse él mismo del juicio a Garzón, alegando que se había contaminado por formar parte de la Sala de Admisión y resolver los recursos de apelación interpuestos, pero sus compañeros de la Sala de lo Penal rechazaron esta posibilidad.
Ahora la última palabra sobre la recusación corresponde a la Sala prevista en el artículo 61 de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Este fue el tribunal que en junio estimó la recusación que Garzón presentó contra cinco de los siete magistrados designados para juzgarle por haberse declarado competente para investigar los crímenes del franquismo. Esta resolución es muy tenida en cuenta por el abogado de Garzón en el caso de las escuchas, Francisco Baena Bocanegra, en la recusación presentada ahora.
Si la Sala Especial tramita la recusación es decir, no la rechaza de plano por extemporánea o por cualquier otro motivo, será muy difícil que el juicio del caso de las escuchas no sufra un aplazamiento. A diferencia del de la Memoria Histórica, cuya instrucción concluyó un año antes, en este se señaló la vista para el próximo día 29.

Tres autos
En esta ocasión, la recusación se basa en tres resoluciones: el auto que admitió a trámite la querella que dio origen al procedimiento y los dos que rechazaron los recursos de apelación presentados por la defensa contra la instrucción desarrollada por Alberto Jorge Barreiro. Uno de ellos, el del pasado 7 de julio, resuelve de un plumazo hasta cuatro impugnaciones presentadas por la defensa.

Si se tramita su petición, el juicio del día 29 tendrá que aplazarse
En el auto de admisión a trámite de la querella, la Sala cuestionada "refutó minuciosamente los argumentos ofrecidos por el fiscal en pro de la inadmisión", llegando incluso a "sobrepasar los aspectos procesales legítimos" que una decisión de estas características comporta. Y las posteriores resoluciones de la Sala "asumen claramente una posición claramente favorable al carácter delictivo y correlativa calificación jurídico-penal de los hechos", lo que "acrecienta las desconfianzas y sospechas" de la defensa "sobre la firme e inequívoca posición adoptada sobre el querellado".
Pero el que se lleva la palma es el auto de 7 de julio, que llega a hacer suyos los argumentos del juez instructor. En su resolución de 16 de marzo, Alberto Jorge afirmó que las dictadas por Garzón para ordenar las escuchas "son resoluciones manifiestamente injustas por vulnerar de forma ostensible derechos fundamentales de los presos encausados y de sus letrados", precisamente, lo que tendrá que determinarse en el juicio para saber si el juez de la Audiencia prevaricó o no.
Por ello, la defensa de Garzón dice tener "temor fundado y recelos lógicos de que en su ánimo existen determinados y precisos prejuicios sobre su culpabilidad", lo que quiebra su imparcialidad.

PÚBLICO
Lunes, 31 de octubre de 2011

La doble represión de las vencidas

El Congreso Memoria y Trauma homenajea a las mujeres republicanas

P. D. MADRID
Libertad Fernández no se llama, oficialmente, Libertad. En su DNI todavía persiste el nombre de María Luisa, con el que tuvo que registrar su partida de nacimiento para poder volver a España, desde el exilio, en 1954. Ella, que narró su historia el pasado jueves en el Congreso Memoria y Trauma, organizado por el grupo de investigación del mismo nombre y el Instituto de la Mujer, es una de las mujeres protagonistas de la Historia.
Sus padres, ambos asturianos y de izquierdas, huyeron de la ocupación franquista en 1939, cuando ella acababa de nacer. Después de pasar toda su infancia de campo de concentración en campo de concentración, encarcelada junto a su madre, ambas separadas de su padre, consiguieron reunirse con él y rehacer su vida, "bajo las bombas de la II Guerra Mundial", en una granja agrícola francesa. A pesar de su corta edad, todavía recuerda la "angustia continua" de aquella época. "Las mujeres, aunque lucharon codo a codo con los hombres y son las grandes olvidadas de la historia, son las que han transmitido las historias de las familias. A mí, mamá siempre me lo contó todo", recuerda orgullosa.
Libertad: "Algunas afiliadas no opinaban con su marido delante"

Ocultas en la Historia
"Las mujeres han estado mucho más ocultas que los hombres en la Historia en general y en la historia del republicanismo en particular", confirma María José Palma, una de las investigadoras del Grupo Memoria y Trauma. "Es muy importante visibilizarlas y analizar, desde el psicoanálisis, lo oculto del testimonio de estas mujeres porque existió una violencia específica contra ellas que no debe olvidarse", añade.
Una violencia específica dirigida, especialmente, a maltratar sus cuerpos. En el caso de las mujeres, al horror de la cárcel, la tortura y el exilio, se sumaron también "las violaciones en las comisarías, el pelo rapado, la obligación de tomar aceite de ricino para que tuvieran diarreas y los paseíllos por las calles", recordó la también investigadora Anna Miñarro durante su intervención en el congreso. Miñarro hizo una mención especial, además, a las "biografías rotas" de las que fueron separadas de sus hijos como castigo. "Ellas sufrieron un doble nivel de represión: por mujer y por vencida", resumió. "Incluso hubo mujeres que en los campos de concentración fueron maltratadas por sus propios compañeros", apostilló.

"Hubo una violencia específica contra ellas", recuerda una investigadora
En el caso de Libertad, cuando ya tuvo uso de razón, a los 16 años, fue ella quien cogió el testigo de la militancia de sus padres. "Cuando volvimos a España, no aguanté ni dos años; no podía vivir en un país sin libertades y entendí que en esa patria que tanto quería era imposible cambiar las cosas", relata. "Así que me autoexilié y todo ese trauma de muertos, represaliados y oscuridad que había vivido desde pequeña me sirvió para luchar con más fuerza por la democracia española", continúa.
Por eso se afilió, de vuelta en Francia, a las Juventudes Socialistas. Y allí fue una de las creadoras de los grupos de mujeres del partido. "Cuando me afilié, ya había tantas mujeres como hombres, pero seguía existiendo el patriarcado y fuimos nosotras, las de mi generación, las que conseguimos que las mujeres se atrevieran a hablar", asegura. "Antes incluso había afiliadas que, si estaba su marido delante, no abrían la boca", lamenta.
Mientras, en España, el franquismo seguía siendo "la situación máxima del patriarcado, como todo fascismo", afirma María José Palma. A la labor de la Iglesia con respecto al sometimiento de la mujer frente a sus maridos, se unió también la Sección Femenina de la Falange, que terminó de establecer un modelo de mujer basado en el "menosprecio de su cuerpo y la condena de su sexualidad", criticó Miñarro. "Todo ese discurso que implica sumisión y maltrato se ha quedado en la mentalidad inconsciente que se transmitió de generación en generación y que aún permanece hoy", advirtió la investigadora.
Libertad, por su parte, recuerda la evolución del feminismo de su época. "Viví muchos años en México y, cuando volví a Francia en el 68, las mujeres del partido, universitarias y formadas, criticaban nuestros grupos porque no los veían necesarios", rememora. "Les parecía una discriminación hacia los hombres", añade aún sorprendida. "Ahora, hemos evolucionado, pero aún falta mucho por hacer", sentencia.
"Todavía existe un ataque frontal de ese patriarcado anticuado que está poniendo en peligro muchos de los derechos que tanto nos han costado conseguir a las mujeres", opina también Palma. Sin embargo, esta investigadora, que es profesora y que sigue viendo "cierto grado de sumisión" en las adolescentes a las que da clase, es optimista: "Podemos plantarles cara, pero necesitamos a las nuevas generaciones".
Para ello, "es necesario acabar con esa herencia, que se produzca un duelo y, sobre todo, que exista una reparación de los daños", continúa Palma. "Los traumas deben ser reconocidos, hablados y visibilizados porque el horror se transmite y las violencias del pasado tienen mucho que ver con las de presente", concluyó también Miñarro.

EL PAÍS
Domingo, 23 de octubre de 2011

Mujeres de rojos, vidas silenciadas

La Asociación de Memoria Histórica de Almería recupera del olvido a las 647 represaliadas durante el franquismo - Recibieron ataques físicos y psíquicos

MARTA SOLER - Almería
"Le dije que si me cortaba el pelo ya me crecería y que el aceite de ricino era un purgante". Isabel Zamora, 98 años, no tenía miedo cuando se acercaba un guardia civil al servicio de Franco a su casa, pese a que en una ocasión, al entrar, le descubrieran cosiendo pantalones para los hombres a los que andaban buscando, todos anarquistas y perdedores en la Guerra Civil. Aún no sabe cómo se libró de la cárcel o de una muerte segura, al contrario de lo que les ocurrió a cerca de una decena de mujeres en Almería. Otras 647 fueron represaliadas.
Durante varios días la cruda vida de estas mujeres, su heroicidad y la tenacidad que emplearon para salir adelante se han puesto de relieve en las jornadas Mujer, guerra y posguerra en Almería, organizadas por la Asociación de Memoria Histórica Rocamar.
Eran las mujeres, hijas, sobrinas, hermanas o nietas de rojos. Otras, eran las propias rojas.
Josefa Collado explica en sus Memorias -escritos a bolígrafo que conserva su hija- que durante los tres años que estuvo en prisión, entre 1939 a 1942, no tuvo menstruación y, según los días, no podía dormir sobre el colchón por las palizas que le propinaban. Al salir, su calvario continuó. Cada vez que conseguía un trabajo, la Guardia Civil lograba que la despidieran por roja. Una vez le pusieron una pistola en la sien mientras sostenía a su hijo de un mes. "Puse el rostro de mi hijo contra el mío y le dije: ¿Por qué no disparas ahora y matas dos pájaros de un tiro?".
Los bebés y las mujeres no suponían un obstáculo para los agentes. Juan Gallo, comisario para la Memoria Histórica de Andalucía, recordó en Almería que en la fosa de San Rafael (Málaga) están los cuerpos de docenas de mujeres y bebés que fueron asesinados y que en el bombardeo de Jaén murieron "más personas que en Guernica", la mayoría mujeres y menores.
Las supervivientes fueron "soporte" de la familia en una época en la que eran vejadas, maltratadas y humilladas públicamente a diario. "Los falangistas rodeaban nuestra casa cada día y, cuando salíamos, nos insultaban", recuerda Ana María Moreno, de 83 años. Su padre fue un destacado socialista del municipio de Gérgal y tuvo que huir. Estuvo en la sierra tres meses hasta su captura y traslado a la capital, al Ingenio. Allí le mataron, no sin antes arrancarle las uñas de las manos.
Su mujer, y madre de Ana María, tenía seis hijos con edades comprendidas entre los 16 y los seis años. A la mayor le pusieron a barrer la iglesia, como escarnio, para publicitar su vergüenza. "Nos libramos de que nos cortaran el pelo y nos dieran aceite de ricino porque el párroco era tío nuestro".
Las mujeres, recuerda Martirio Tesoro, vicepresidenta de Rocamar, fueron represaliadas de manera diferente y a todas se las consideraban Mujeres de dudosa moral, como titula su libro la escritora y profesora Pura Sánchez. Ellas tenían que ocuparse de la casa y los hijos, de conseguir dinero, ahorrar para ir a visitar a sus familiares a las cárceles y hasta de mendigar un aval para evitar la muerte de sus hombres y "todo sin recursos y estigmatizadas", destaca Tesoro.
"Nuestra vida era en silencio, con penalidades y penurias", traslada María Villa Cuadrado, hija de preso político y una de las 24 mujeres que han prestado su testimonio para el documental Las voces silenciadas, de David del Águila y Alberto Gómez, producido por 29 Letras y estrenado en las jornadas.
El padre de María Villa, de Dalías y miembro de Juventudes Socialistas Unificadas y de la UGT, pasó ocho años realizando trabajos de "semiesclavitud" en el canal del Guadalquivir. Su madre tenía 26 años y estaba embarazada. El niño murió a los dos meses y su padre nunca lo conoció.
Cuadrado critica la insolidaridad de otras mujeres con las sufridoras de su mismo sexo, así como su participación en los actos más crueles cometidos durante la posguerra y el franquismo. "En nuestro pueblo, el tiro de gracia lo daban las mujeres de terratenientes y gente destacada", le contó su abuela.
"La pérdida de derechos y libertades con la llegada de Franco al poder fue generalizado a todas las mujeres", puntualiza Juan Gallo. "Un martirio para todas, fueran represaliadas o no", ahonda la abogada Amparo Rubiales, ponente en estas jornadas.
El país se tiñó de viudas o mujeres pacientes cuyos maridos estaban en la cárcel. Estas mujeres recibieron ataques físicos -violaciones, rapados de cabello- y psíquicos -insultos, persecuciones, deshonras- y lograron sobrevivir en una época ya difícil para el resto. Fueron doblemente castigadas.

PÚBLICO.ES
MEMORIA PÚBLICA
Lunes, 10 de octubre

"Zapatero no va a ganar la batalla del Ebro"

La Fundación Francisco Franco dice que "la familia no va a consentir" la exhumación del cadáver del dictador.

AGENCIAS Madrid
El futuro del Valle de los Caídos es una incógnita y lo seguirá siendo hasta después de las elecciones del 20-N. La comisión de historiadores y juristas impulsada por el Gobierno para decidir qué se hace con el lugar no emitirá su dictamen hasta después de los comicios, según cuenta el diario El País. Sin embargo, El Periódico de Catalunya adelanta en su edición de este lunes que dicha comisión planteará la exhumación de los restos de Francisco Franco.
Aunque la decisión no es definitiva, el Gobierno socialista siempre dijo que si los expertos recomendaban trasladar el cadáver del dictador, así lo haría. El objetivo de esta acción sería que el mausoleo se convierta en un monumento que invite a la reconciliación.
La noticia de El Periódico ha levantado mucha polvareda. En declaraciones a la agencia Servimedia, el vicepresidente de la Fundación Francisco Franco, Jaime Alonso, dijo que la familia Franco "no va a consentir" la exhumación del dictador, "ni que se juegue con la vida de los muertos para hacer la memoria histórica de sólo una parte".
Según Alonso, "el Gobierno no tiene ninguna legitimación sobre el lugar ni sobre las personas enterradas". El representante de la Fundación Francisco Franco negó también toda autoridad a los expertos que ha nombrado el Gobierno: considera que la decisión final tendría que contar con el visto bueno de la Iglesia y de la Abadía y que no se ajusta al Código Civil.
En su opinión, todo forma parte del interés del Gobierno en "convertir la campaña electoral en un enfrentamiento civil".
"La historia hay que aceptarla y Zapatero no va a ganar la batalla del Ebro ni va a cambiar 40 años de historia", dijo Jaime Alonso. A su modo de ver, a partir de 1975 "se empieza a hacer historiografía política y se trata de borrar una parte de la historia presentando a la República como una democracia idílica". "Los gobernantes actúan como talibanes cambiando el nomenclátor para poner a las calles los nombres de los suyos", concluyó Alonso.

"Decisión política"
En la orilla opuesta, el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), Emilio Silva, celebró —también en declaraciones a Servimedia— la posible decisión de trasladar los restos de Franco al cementerio donde esta enterrada su mujer, Carmen Polo.
"Lo que no puede ser es que una democracia sostenga con fondos públicos monumentos dedicados a un dictador, y que las víctimas del dictador tengan que pagarlo con sus impuestos", argumentó. "Lo normal es que una familia, mientras tenga posibilidades, mantenga la tumba de su familiar".
Fernández Vara: "Exhumar los restos de Francisco Franco sería una decisión que podría abrir un abismo entre las dos Españas"
Silva reprochó al Gobierno que haya delegado en una comisión algo que "tenía que haber hecho directamente", y que haya decidido no asumir la responsabilidad y el esfuerzo económico de hacer una investigación del estado de los restos de los represaliados republicanos, para sopesar su traslado a cementerios civiles junto a sus familias.
A su juicio, el informe que dictamina la inviabilidad del intento "no es suficientemente contundente" y, según los forenses a los que él ha consultado, "técnicamente se podría hacer algo". Por tanto, la renuncia a explorar esta vía sería "una decisión política" que ha querido adoptar el Ejecutivo.
Entre esas dos orillas se mueven algunos políticos, por ejemplo el secretario general del PSOE de Extremadura, Guillermo Fernández Vara. El expresidente de Extremadura considera que exhumar los restos de Francisco Franco sería una decisión que podría abrir "un abismo entre las dos Españas", un hecho que, advirtió, "no" se puede producir "en estos momentos".
En una entrevista en Los Desayunos de TVE, Fernández Vara subrayó que su postura es la de "dejar a los muertos tranquilos y en paz", al tiempo que apuesta porque, en el ámbito de la memoria histórica, se busquen los restos de los que murieron por defender sus ideas" con el fin de "normalizar la vida" y la "convivencia".

EL PAIS
Domingo 9 de octubre de 2011

"Los quemaron vivos, atados dentro de la cocina"

El ex secretario general del PCE Gerardo Iglesias recoge en un libro 22 historias de la represión en Asturias

NATALIA JUNQUERA - Madrid
En octubre de 1937, las tropas franquistas ocupan Asturias, pero los vencedores no se conforman con la victoria. Del horror y la crueldad que vino después -asesinatos, violaciones, torturas...- acaba de escribir el ex secretario general del PCE y fundador de CC OO e IU, Gerardo Iglesias (La Cerezal, Mieres, 1945), un libro estremecedor, Por qué estorba la memoria (Editorial Madera de Noruega), con 22 historias de guerrilleros antifranquistas asturianos y familias que se involucraron en la lucha contra Franco. Como la de Emilio Rubiera, quemado vivo junto a sus dos hijas en su propia casa por ayudar a los que se habían fugado al monte.

"Cuando quemaron la casa era de noche, no recuerdo la hora. Antes, cargaron camiones. Lo robaron todo", relata Guillermina Rubiera, nieta de Emilio y sobrina de Carmina y Asunción. "Los tres fueron quemados vivos, atados dentro de la cocina". Los vecinos les oyeron gritar. "No habían estado comprometidos políticamente", explica Iglesias. "Sencillamente, habían dado comida a los guerrilleros por generosidad".
Teresa Valles fue apresada en 1941 por un grupo de falangistas entre los que estaba su hermano Gorgorino. A las puertas de un colegio, en plena calle, delante de vecinos y colegiales, le pegaron una brutal paliza. "Yo no podía creer lo que estaba viendo", recuerda en el libro Urbano Álvarez, entonces uno de los niños que presenció la escena. "La pateaban y saltaban sobre ella, tendida en el suelo. Lo más increíble es que su hermano, en vez de ayudarla, le gritaba: ¡Dinos dónde están los guajes!". Se refería a sus tres sobrinos, escondidos en el monte. Teresa no habló. Fue trasladada al campo de concentración de Figueras. "Y allí murió, sola, vomitando sangre por la paliza pública que había recibido", relata Iglesias. Tenía 66 años. Su marido, Manuel Argüelles, recibió la noticia preso en la cárcel de Oviedo.
93 días después de la muerte de Teresa, su hijo Víctor, de 28 años, refugiado en el monte desde la caída de Asturias, moría a manos de un compañero, Manuel Fernándes Vigil, Lolo el gatu. Se conocían desde niños. Aquel día, en una de las casas que servía de apoyo a las guerrillas, Víctor charlaba con las hijas del dueño cuando Manuel le encañonó. A Víctor solo le dio tiempo a decir: "No me mates, compañero". Era el sexto miembro de la familia que perdían los Argüelles.
Son, confiesa el autor, algunas de las historias que más le han sobrecogido de todas las que ha escuchado en los dos años largos que lleva preparando este libro, repleto de escenas de barbarie, relatadas con estremecedores detalles por los familiares que sobrevivieron y los testigos, incapaces de olvidar. "Me planteé escribir 22 historias particulares, en lugar de una general sobre la represión, porque creo que a través de ellas la gente de la calle puede comprender mejor", explica.
Entre esas 22 historias está la de su propia familia. "Con cinco años, yo he visto cómo saltaban sobre el cuerpo de mi padre delante de su propia casa", relata Iglesias. Hubo periodos en los que todos los miembros de la familia estaban en un campo de concentración o en la cárcel. En la prisión de Mieres nació su hermana, Delfina. Agonizó durante días junto a su madre, Priscila, hasta que su tía se la llevó a casa y logró salvarla. Los dos tíos maternos de Iglesias, Eliseo y Gerardo, fueron asesinados. El cuerpo del segundo, acribillado a tiros por un grupo de falangistas en 1940, fue expuesto en la plaza del pueblo de Ciaño como trofeo. La familia no sabe en qué fosa o cuneta fueron enterrados.
De la represión franquista, asegura Iglesias, nació su vocación política. La dejó en 1988 para volver a la mina, en Asturias, por diferencias con IU. "Mis ideas siguen siendo las mismas, y en el hipotético caso de que se diera la situación, yo volvería a estar en el ajo", afirma hoy. Está enfadado. "No hace mucho, en Francia, Dior expulsaba a un modisto por haber alabado a Hitler en una taberna. Aquí, la Real Academia de la Historia ha publicado una biografía que elogia a Franco. En España estorba la memoria porque a la derecha le aporta más réditos dejar las cosas como están. La ley de la memoria se quedó largamente corta y el procesamiento del juez Baltasar Garzón es un ejemplo diáfano de cómo en este país todavía se cultiva el olvido a las víctimas y la impunidad de los crímenes del franquismo".

PÚBLICO
Domingo, 7 de agosto de 2011

El fotógrafo de guerra que no miró a la muerte

El misterio recorre la biografía de un pionero que ha dejado un legado de miles de imágenes de valor incalculable

PEIO H. RIAÑO MADRID
Quienes le conocieron le describen como un amable reservado. Guillermo Zúñiga (Cuenca, 1909-Madrid, 2005) "era serio, pero no triste, cariñoso sin ser besucón, hablaba muy poco, despacio, siempre con un punto de ironía, no era un gran conversador a no ser que tratara de cine y, sobre todo, de cine científico", le recuerda su hija Teresa. Un tímido que anduvo entre los grandes acontecimientos de la Guerra Civil, siempre en el lado del Gobierno legítimo.

Este periódico ha tenido acceso a los varios centenares de negativos que el Ministerio de Cultura compró a Tino Calabuig creador de la galería Redor en los sesenta y a los miles que la familia donó a la ASECIC, y destaca la cercanía de Zúñiga con los sujetos que retrata. Apenas hay épica. El tratamiento del testimonio es más natural que en fotógrafos como Robert Capa. Zúñiga no se muestra con la necesidad de ir a los momentos más crudos y peligrosos, a la sangre o las víctimas. Zúñiga es un gran retratista, elige a quienes se vieron arrollados por las armas y la muerte, antes de morir.

Se movió como un testigo silencioso entre un combate y otro, entre los tiros y las explosiones
El padre del cine científico en España se movió como un testigo silencioso entre las trincheras y las calles, entre un combate y otro, entre los tiros y las explosiones. Cuando todo estaba en calma, él salía con su cámara a recuperar los instantes de transición de una guerra. Las fotografías de Zúñiga combinan el talante de un cineasta amante del análisis de las pequeñas cosas y el de un fotógrafo interesado en los gestos cotidianos. Los soldados brigadistas a la espera en la calle Fuencarral de Madrid, los testigos que se acercan a ver en qué estado ha quedado la ciudad después del bombardeo, el cigarro de las trincheras cuando baja el fuego enemigo, la lectura de los periódicos o esa extraña cabeza de toro [a la izquierda] que, a la espera del ejército sublevado, deja una imagen inolvidable del humor absurdo que también se respiró en la batalla.
Como ya avanzó ayer este periódico, apenas se sabe nada del paso por la Guerra Civil de uno de los protagonistas del cine español de la primera mitad del siglo XX, que emprendió campañas de cinematógrafo en las Misiones Pedagógicas de la II República, y fue amigo y colaborador, a la vuelta de su exilio en Buenos Aires, de Juan Antonio Bardem, en UNINCI. En estos momentos los documentalistas del Centro de Estudios de Migraciones y Exilios (CEME) tratan de entender por qué Zúñiga decidió fotografiar la contienda, si por encargo o por decisión personal. Preguntas que ni sus herederos pueden resolver.

Un ayudante con los ojos abiertos
"Este fondo no es nuestro, es de todos los españoles", declara Rogelio Sánchez
En una de las cartas a las que estos especialistas han tenido acceso en este insondable fondo documental que califican como "vivo" e "incalculable", porque aparecen nuevos rastros y aún no han estudiado en Buenos Aires, donde mantuvo una importante actividad cinematográfica, Zúñiga, que participó como realizador, fotógrafo y montador de dos noticieros informativos en esos años, adelanta leves pistas: "Esta participación en los trabajos cinematográficos determinó que frecuentemente fuese designado para acompañar, por ciudades y frentes de batalla, a reporteros y directores de películas, que venían a la zona republicana a rodar escenas o películas completas".
En el CEME, donde sólo llevan unas semanas de trabajo, prevén tener clasificado el archivo a finales de año. Cuando el equipo de cinco personas haya finalizado sus primeras investigaciones, entrarán a profundizar, durante un año más, en todos los documentos. Mientras, el Ministerio de Cultura, como señalaron fuentes de la Dirección del Libro, Archivos y Bibliotecas, mandará al Centro Documental de la Memoria Histórica las 300 fotos que compró a Calabuig por 12.000 euros. Cultura quiere que el resto del fondo fotográfico se conserve en el Archivo General de Alcalá de Henares y los fondos de papel en el CEME, tal y como indicaron las mismas fuentes a Público.
Sin embargo, el convenio todavía está por elaborar y firmar, como asegura Rogelio Sánchez, secretario general de ASECIC. A pesar de ello, subraya la importancia patrimonial del fondo y quiere "digitalizarlo todo cuanto antes para hacerlo público". "Lo importante es la difusión de la obra. Debe estar en un lugar acondicionado, no en una caja fuerte, como ahora. Este fondo no es nuestro, es de todos los españoles. Es un material que no se ha publicado nunca, que no lo conoce más que la familia. Zúñiga es un personaje por descubrir y no puede ser olvidado por la Historia", explica Sánchez.

Zúñiga estuvo en todas partes: del frente de Valencia al campo de concentración de Argelès
"Las colecciones se salvan gracias a la sensibilidad de la gente, pero ahora necesitamos que se conserve en buenas manos, porque nosotros no tenemos recursos", explica María Luisa Ortega, de ASECIC. "Todo está muy revuelto y desorganizado. Cada vez que abres una carpeta nueva, te encuentras con más cosas. Va a requerir unos cuantos años de investigación", apunta.
Pero los herederos de Guillermo Zúñiga no están tan contentos. Por una parte no desean que se haga un "uso revanchista" de la memoria de su padre y, por otro lado, no están conformes con la compra que el Ministerio de Cultura realizó a Tino Calabuig de esos 300 negativos que estaban en su poder. Aseguran que Cultura no se ha reunido con ellos para enseñarles el contenido y que no saben nada de esas fotos.
Calabuig habló el viernes con este periódico y dijo que "conocía muy poco a Zúñiga", que Juan Antonio Bardem les presentó y que Zúñiga le pagó con esos negativos unos trabajos de laboratorio fotográfico que le pidió a Calabuig en su galería Redor, allá por 1975. El galerista destaca del fondo que ha vendido a Cultura las imágenes de trincheras en Madrid, por ser una rara referencia.
Podría haber sido Zúñiga un fotógrafo ocasional, pero nunca amateur. Las imágenes que han llegado hasta nosotros demuestran su alto conocimiento técnico de la herramienta una Leica, sus intenciones, intereses y atenciones, con puntos de vista picados, con aproximaciones a los gestos de los personajes y la dedicación a los instantes de calma, esos que tanto desesperaban a Capa. Incluso hay una imagen en los fondos de ASECIC, llamada a ser mito, en la que un soldado republicano y otro sublevado se abrazan. No parece que Zúñiga persiguiera la foto de portada del Life. Es, como Centelles o incluso Santos Yubero, un fotógrafo desde dentro, con todas sus virtudes y sus defectos.

Un objetivo omnipresente
Pero la diferencia con los fotógrafos implicados en la Guerra Civil española es que Zúñiga estuvo en todas partes: de momento, se puede asegurar que visitó el frente de Valencia allí retrató a Azaña en las Cortes y el congreso de la Alianza de intelectuales antifascistas, el de Madrid, Aragón y Barcelona. Y de allí, en 1939, pasó a Francia, donde estuvo detenido en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer: "Como a tantos otros miles de españoles, en donde no tenían nada más que la playa, el cielo y el mar. Pasaron frío, hambre y miseria, lo que contribuyó a erosionar su salud con una bronquitis crónica que acarreó hasta el final de su vida. Su facilidad y habilidad manual le ayudó a sobrevivir: fotografió lo que veía en el campo de refugiados", recordaba su hija Teresa en el homenaje que la Filmoteca Española dio, en 2009, a Guillermo Zúñiga.
De allí le trasladaron al campo de concentración de Bram. Y una vez salió, pasó a formar parte de la Resistencia, como el cineasta y fotógrafo escribió: "Durante toda la segunda guerra europea yo permanecí en Francia trabajando y luchando al lado de la Francia Libre. Por esta actividad fui encarcelado y encerrado en el campo de concentración de Gurs, de donde me evadí cuando me iban a trasladar a los campos de concentración [y] de exterminio de Alemania". El silencio de Zúñiga se cose en estos momentos sobre el nuestro para cerrar la herida del olvido.

PÚBLICO
Martes, 12 de julio de 2011

La ‘Libertaria’ muere de forma oficial 75 años después

Fue asesinada por los golpistas en el 36 y, ahora, un juzgado ordena la inscripción de su fallecimiento en el Registro Civil

OLIVIA CARBALLAR Sevilla
María Silva, Libertaria, superviviente de la matanza de Casas Viejas y asesinada por los golpistas en agosto de 1936, ha muerto oficialmente 75 años después. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Chiclana de la Frontera (Cádiz) ha declarado su fallecimiento legal en un auto fechado el pasado 22 de junio, al que ha tenido acceso Público, y ordena la inscripción de su muerte en el Registro Civil, como solicitó su hijo Juan Pérez Silva en mayo de 2008.
Cuando mataron a su madre, que estaba embarazada, él tenía sólo 13 meses. “Es un gran paso, estoy muy contento y muy agradecido con todas las personas que me han ayudado, pero me da pena que se haya producido tan tarde”, explica ahora con 76 años. La decisión supone un reconocimiento moral para las familias de miles de desaparecidos en la guerra civil y la dictadura, que sufrieron una doble muerte, la real y la de esfumarse de la historia.
Días después de la sublevación del 36, se dictaron órdenes específicas para no inscribir a las víctimas con la clara intención de dejar el menor rastro posible, según varias asociaciones que llevan años pidiendo que se hagan las reformas necesarias para facilitar la inscripción, entre ellas la Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia y el grupo de trabajo de CGT-A. Las familias que han solicitado la inscripción casi siempre se han encontrado con un inconveniente en los juzgados: aportar testimonios presenciales, de primera mano.
En el caso de María Silva, su hijo aportó la investigación Casas Viejas. Del crimen a la esperanza. María Silva ‘Libertaria’ y Miguel Pérez Cordón: dos vidas unidas por un ideal (1933-1939), realizada por José Luis Gutiérrez, y pidió que se declarara el fallecimiento de su madre el 24 de agosto de 1936 “a causa de muerte violenta realizada por las Fuerzas del Ejército y civiles sublevados”.
En un informe del pasado 8 de junio, la Fiscalía no formula oposición alguna y la jueza Bárbara Izquierdo declara la muerte de María Silva el 1 de enero de 1947, en aplicación de la legislación de desaparecidos, según la cual se declara el fallecimiento a los diez años desde la última vez que se supo de la persona.

Testimonios presenciales
El auto contrasta con otro reciente, dictado el pasado 9 de febrero en Cabra (Córdoba), que deniega la solicitud de inscripción de la defunción de Francisco Gómez Barranco porque, al no disponer de testimonios presenciales, no se acredita su muerte. Además, a diferencia del juzgado de Chiclana, califica las investigaciones aportadas como novelas históricas.
Fruto de la campaña de las asociaciones memorialistas, el Senado acaba de aprobar una enmienda del PSOE que, en teoría, facilita la inscripción de la defunción, de forma más rápida y económica, aunque sigue siendo insuficiente para el colectivo. A Juan, que le ha costado el proceso en torno a 2.000 euros, le queda aún lo más difícil: hallar el cuerpo de su madre, uno de los casos que iba a investigar Garzón. "Ese es el paso más gordo y creo que no se va a dar", concluye.

EL PAÍS
Sábado, 9 de julio de 2011

Gerardo Antón, 'Pinto', maquis extremeño

Fue miembro infatigable de la resistencia antifranquista

JULIÁN CHAVES
EL PAÍS - Obituarios –
Ayer nos dejó Gerardo Antón, Pinto, militante comunista nacido en el pueblo cacereño de Aceituna en 1917. Perdemos su presencia pero no su legado de defensor infatigable de sus ideales, de persona de principios que supo sobreponerse a las muchas adversidades que le fue deparando la vida. Tarea que no fue fácil para una persona de familia humilde que no pudo acceder a estudios primarios. Desde muy joven se identificó con las organizaciones de izquierdas españolas. Tras la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936 se afilió al Partido Comunista de España, militancia que no abandonó el resto de su vida.

Tras la sublevación de julio de ese año fue movilizado por los rebeldes. Trató de pasarse al bando republicano, lo que, muy a su pesar, no logró. Acabada la guerra, no aceptó la dictadura franquista y pese al riesgo que suponía cualquier atisbo de oposición, no dudó en buscar acomodo en el movimiento de oposición armada que se desarrolló en Extremadura durante los años cuarenta, integrándose en la partida de su admirado compañero Pedro José Marquino Monje, Francés.
Su incorporación efectiva al maquis se produjo mediados los años cuarenta. Primero tomó parte activa en múltiples acciones en cortijos y poblaciones. Posteriormente, actuó de enlace con sus superiores viajando a la capital de España. Hubo ocasiones en que su vida pendió de un hilo, pero la suerte siempre le acompañó. Fue de los pocos supervivientes de la guerrilla extremeña que pudo marchar al exilio en Francia, tras el frustrado intento de salir del país por Portugal.
Exilio que siempre recordó con amargura, especialmente en sus primeros tiempos, debido al trato vejatorio que sufrió en el país de acogida hasta que logró estabilizar su situación laboral. En Francia mantuvo su militancia comunista, participando en Saint Denis -población en la que se estableció- y en el cercano París en cuantas marchas de protesta se organizaban contra la dictadura franquista. Llegada la Transición volvió a España, sin abandonar su residencia francesa. Desde entonces se convirtió en defensor del maquis. Nunca rechazó una invitación cuando era invitado para contar su experiencia y resaltar los valores de sus compañeros de oposición armada.
Con su voz cadenciosa y la sempiterna gorra con la bandera de la República y la insignia comunista, siempre supo cómo captar la atención del público en los encuentros en que participó a lo largo y ancho de España. Experiencias que han quedado retenidas en los libros y documentales que se han realizado sobre su vida. Se nos ha ido un hombre de bien, un ejemplo de luchador antifranquista infatigable, auténtico defensor, en tiempos muy difíciles, de la democracia que hoy disfrutamos todos los españoles.

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